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De 1907 a 2007, 100 años de xilograbado en el cordel

"El sertón sólo se informa bien con la literatura de cordel", "La vía sacra del grabado sertanero". A inicios de la década del ochenta, realizando los reportajes que obtuvieron estos títulos, Jeová Franklin encuentra los xilograbadores y así inicia su colección por acaso, comprando xilograbados y matrices para recompensar a los artistas por la materia. Creció el interés por el universo artístico del xilograbado y de los cordelistas. Junto con él la actividad de coleccionista, investigador y también la amistad por los artistas. Casi treinta años de envolvimiento proporcionan al público la muestra de este acervo, con curaduría del propio coleccionista. Desde la primera aparición del xilograbado en la Literatura de Cordel en 1907, pasando por el desabrochar del xilograbado como arte, a partir de la construcción de Brasilia, el xilograbado se presenta como la más rica e instigadora expresión plástica de la cultura rural brasileña.

El artista popular nordestino con simples pedazos de madera usó la técnica milenaria del xilograbado para retratar su universo mágico, donde ángeles se mezclan con demonios, beatos con bandoleros, animales con seres fantásticos, envueltos en las creencias y desengaños de los necesitados.

La literatura popular en versos del cordel inspira al xilograbado nordestino. Muchos xilograbadores son también autores de literatura de cordel. 
 
La aridez inclemente de todas las estaciones transforma al paisaje sertanero en un campo fértil para lo fantástico. Con sed de justicia, seres sufridos, despreciados, de bajas condiciones sociales, con poca lectura, encuentran en los trazados del grabador popular el campo para transfigurarse en héroes y huéspedes de honor de un mundo mejor. El xilograbado nordestino tiene como principal característica la mirada dirigida a su propio universo, destacando la fuerza dramática de los sueños y paradojas de gente mística y al mismo tiempo dura; altiva y humilde; aguda e inocente; frágil y fuerte.  

En Brasil, durante el período colonial, el xilograbado abarcó la edición de textos sacros, estampa de tejidos, barajas y papel de pared. En el siglo XIX fue usado en la ilustración de libros y periódicos, y a inicios del siglo XX pasa a ilustrar las tramas en verso de los folletos de cordel. Dos estilos fueron desarrollados en el nordeste, en un radio de cerca de 500 km. que abarca los dos mayores centros de manifestaciones religiosas: en Caruaru, Pernambuco, cerca de Nova Jeruzalém y en Juazeiro do Norte, Ceará, tierra del Padre Cícero. En el primero las figuras son destacadas del fondo, en el segundo todo el campo está tallado en un sólo relieve. En la escuela de Caruaru los contornos son claros, en la escuela de Juazeiro, existe menor contraste entre la masa impresa y el fondo fuera del área de impresión.

El movimiento de búsqueda de las identidades brasileñas, de valorización de las raíces nacionales y de reconocimiento de nuestros orígenes profundos encuentra en el xilograbado una propuesta popular de estética que va más allá de las dimensiones del cordel y alcanza las dimensiones del humano.
 
La estética del xilograbado fue descubierta por la clase urbana brasileña a partir de la década de 60 y pasó a ser valorizada como estética de resistencia a la colonización y dominación cultural. La fase áurea del xilograbado coincide con la explosión del Nuevo Cine, de la música popular y con el movimiento de revalorización de la literatura comprometida con las raíces nacionales del cual son exponentes Ariano Suassuna, Guimarães Rosa, João Cabral de Mello Neto, Dias Gomes. El movimiento revolvía la cultura nacional teniendo como marco la construcción de Brasilia. Se descubría otro lado de Brasil: el interior.

©2007. Exposição 100 Anos de Xilogravura na Literatura de Cordel. Um projeto Cultura & Criatividade