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A partir de la década de 1950 la xilografía gana dimensión de arte autónomo. El Departamento de Documentación y Cultura de Recife publica un álbum con grabados de folletos, el Museo de Etnografía de Neuchâtel, en Suiza, promueve una exposición de portadas de folletos de un coleccionista particular, la Universidad Federal de Ceará adquiere xilograbados y matrices en las principales folleterías de la época para la creación del futuro museo de la universidad.


O vendedor de folhetos

En 1960, la Facultad de Filosofía de Crato publicó un álbum con grabados de Walderedo Gonçalves. La iniciativa académica de los habitantes de Ceará tuvo una gran repercusión. Con el estímulo de João Cabral de Melo Neto una exposición de grabados típicos recorrió varias ciudades europeas y lanzó en París un álbum con la Vía Sacra, del Maestro Noza. El xilograbado gana el reconocimiento de marchands, de la prensa y del público urbano.

La década de 1970, fase áurea del mercado de xilograbado, coincide con gran efervescencia con las manifestaciones culturales, marcada por la revalorización de la cultura nacional incluyendo el cine, la música, el teatro, la prensa y la literatura. El marco es la interiorización del país después de la construcción de Brasilia.

Retratando la fantasía sertanera, el grabado popular adquirió personalidad propia, se agigantó.

©2007. Exposição 100 Anos de Xilogravura na Literatura de Cordel. Um projeto Cultura & Criatividade